CUC composter

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CUC - Container for Urban Composting

[ES]

El compostage urbano el primer paso para reparar el anillo roto de la cadena de alimentos y transformar, en el mismo lugar donde se producen, nuestros residuos en recursos.

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Los compostores que utilizamos en Re:farm son donaciones de los departamentos de Medi Ambient, en forma de cubos de basura en desuso que arreglamos y adaptamos. Tienen varios formatos: de 120, 240 ó 360l. Los últimos son los que han resultado óptimos en relación a la cantidad de orgánico que se produz cada semana y, al ser más amplios, permiten que el compost no se compacte en columna y sea más fácil removerlo.

Lo primero que hacemos es limpiar los compostores y hacerles agujeros en las paredes manteniendo una distancia constante entre ellos. En la parte del fondo dejamos un buen margen sin agujeros ya que es la parte donde se acumulan los lixiviados (líquidos derivados del proceso de compostaje). En el punto más bajo del cubo haremos un solo agujero, del lado de las ruedas, del tamaño de la manguerita por la cual saldrán los lixiviados que se irán acumulando en botellas. Luego, separamos el fondo con una plataforma de madera construida con la medida del fondo del cubo. No todos los cubos son iguales y cada uno necesita una nueva adaptación. Los lixiviados en contacto con el orgánico sólido son los que producen el mal olor y aceleran la fermentación en el compostaje (cosa que queremos evitar). Por eso hacemos que las maderas estén en contacto una con la otra y, a parte, añadimos una malla o un tejido que nos ayude a separar el sólido del líquido. Para mayor comodidad elevaremos el compostor en una plataforma de unos 25-30 cm (el tamaño de una botella), así resultará mas fácil sacar los líquidos inclinando el compostor sobre el eje de las ruedas. También podemos utilizar una herramienta para remover el compostaje. La podemos fabricar, aunque para estos tamaños y cantidades, las que ofrecen los servicios de autocompostaje de los ayuntamientos son muy adecuadas.

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Ya tenemos listo un compostor de barrio (y digno de exposición) que puede producir unos 180l de humus entre 14 y 21 días, mas cantidades variables de fertilizante líquido. Ahora falta ver qué técnicas podemos utilizar, las mejores recetas según el entorno y nuestros residuos y, sobretodo, a los cuidados a los que queremos comprometernos.

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wikipedia link.

Una técnica muy cómoda es confiar en el trabajo de la Mosca Soldado. La mosca soldado es un insecto que en su ciclo de vida tiene dos semanas en estado de larva y come la casi totalidad de nuestros residuos. Este insecto además es uno de los pocos que puede procesar el E. coli o la Salmonella de las heces humanas! A diferencia de muchos otros agentes compostadores, atacan directamente la materia todavía no deshecha, son muy resistentes y se reproducen en colonias muy numerosas y en menos de tres semanas. Lo único que hay que evitar son situaciones de estrés y garantizarles una salida cómoda del compostador para cuando consideren acabada su tarea o se les haga pequeño el espacio. Está comprobado que pueden comer de todo y no hay cosas que no se le pueda echar al compostador (excepción por la celulosa). También suelen desaparecer en los periodos mas fríos del año. En la huerta, estos insectos son considerados como plagas por comerse parte de las hortalizas y a esto probablemente se debe también el gran desconocimiento y misterio científico que los envuelve.

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En este caso solemos ser un poco más prudentes al añadir la materia orgánica. Moderamos introducir cítricos y añadimos otros materiales de compostaje lento (como ramas secas o triturado) para que la mezcla coja estructura y se mantenga aireada y, cuando es posible, troceamos los restos para que se deshagan mas rápidamente. La receta se compone básicamente de los restos de nuestras cocinas, de restaurantes y de verdulerías. Todos los restos los mezclamos con materia seca que podamos encontrar en la temporada: algas, posidonias, hojas secas, restos de podas triturados que añadimos en una proporción de 50-50, tratando de compensar la ratio carbono-nitrogeno. Hay varias tablas desde las cuales podemos derivar las proporciones exactas por cada elemento, aunque el olfato y la vista nos pueden guiar más que bien en el control del estado del compost. Si prevalecen los olores ácidos quiere decir que habrá que añadir más materia seca o favorecer más el drenaje de los lixiviados. Si el compost huele siempre a bosque húmedo, quiere decir que el proceso se está desarrollando correctamente. Si añadimos materia verde (mucho nitrógeno), habrá que añadir otro tanto material marrón (carbono). Otros índices importantes del buen funcionamiento son la temperatura (que tiene que estar siempre entre los 50 y los 70 grados centígrados) y la aparición del micelio, un hongo blanco que suele revestir con una capa nuestros restos orgánicos. En este caso lo ideal sería poder llenar por completo un compostor con toda la materia y dejarlo reposar unos 4 días, para luego remover con regularidad cada 2 días hasta que se complete el proceso y el compostador se enfríe. Esto suele pasar entre 14 y 21 días. En el caso de que la materia orgánica se vaya echando en distintos momentos sucesivos, lo importante será asegurarse de que el compostor siga en marcha (mantenga su temperatura elevada) y de no echar una proporción de material no compostado que provoque un parón en el proceso. Otra cosa muy importante será mantener constancia de cuándo se echan restos y de los días en que se remueve, para saber cuándo es necesario dejar reposar el compostador.

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Terminada la fase de compostaje, dejamos finalizar el proceso por un par de días extendiendo el humus sobre un bancal. En este caso estaría bien mantener siempre un cierto grado de humedad para que no mueran los microorganismos de nuestro compost. Esto puede alcanzarse cubriendo el compost con una malla de ramas secas o manteniéndolo protegido del sol directo. Y cuidado con la lluvia que también puede lavar todos nuestros esfuerzos de las últimas semanas. Una vez pasada esta fase podremos cribar el humus y lo hacemos con dos mallas de grosor distintos para obtener tres partes diferentes: 1) los restos de lento compostamiento (que suelen ser ramas, huesos, conchas) pueden volver a los compostadores en marcha, cogiendo el relevo del material seco; 2) una parte mixta, de materia compostada con otra todavía en compostaje que guardaremos como substrato para las macetas, y, 3) el humus fino con alto contenido de nutrientes, que será lo que finalmente emplearemos en la construcción de nuestra tierra.


Hot-composting-screen.jpg


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